ubuntu-cof-606.pngAseguraba hace algunos post, que las generaciones de jóvenes presentes y futuras van a vivir peor que sus padres. Esta idea no es mía, sino de Alain Touraine, uno de los grandes sociólogos contemporáneos.

Y creo que merece la pena una profundización, con el fin de llegar a entender cuales son los mecanismos con los que operan los jóvenes actualmente.

Si echamos la vista atrás unas pocas décadas, las etapas de transición en los jóvenes estaban claramente dibujadas: escuela-formación secundaria, trabajo-universidad o trabajo, servicio militar (en el caso de varones), formar una familia, adquirir una vivienda, etc. Son líneas que estaban bastante estandarizadas y que eran predecibles teniendo en cuenta los orígenes sociales, sus cualificaciones, sus esfuerzos en educación, etc. Y además existía una notable influencia y motivación familiar que en muchas ocasiones jugaba el papel transmisor de oficios o especialidades profesionales (abogado-abogado, médico-médico, minero-minero, albañil-albañil, etc).

Es decir, las perspectivas socioprofesionales eran anticipadas. Los jóvenes operaban en contextos altamente predecibles donde existía seguridad en sus expectativas (lo que lograré, lo que podré alcanzar, a lo que aspiraré), de acuerdo a una lógica conocida previamente, lo que no quiere decir predeterminada con exactitud.

En el momento actual, todas esa lógicas han cambiado radicalmente y además en un tiempo muy rápido:

Las expectativas laborales, con todo lo que ello conlleva para las perspectivas vitales, son muchísimo más inciertas. De ahí que los jóvenes de la actualidad, los mejores formados de la historia, tengan dificultades importantes a la hora de definir su futuro profesional. Ya no aspiran a ser algo, aspiran a hacer algo. Saben que el futuro les depara un indefinido número de trabajos diferentes.

No hay profesiones, sino actividades, porque el efecto de la Globalización en términos de precariedad (temporal y de salario) en el empleo, la pérdida constante de los derechos laborales, la desregulación de las relaciones laborales (la becarización de los empleos) donde más se ceba es en la población juvenil.

Hagan una mezcla con la imposibilidad manifiesta de pensar si quiera en acceder a una vivienda y tendrán una generación sin perspectivas de futuro, pesimista y desconfiada del resto de la sociedad.

Una generación donde el presentismo y el hedonismo son sus marcas de identidad. Vive deprisa, consume rápido y ahora. Esa es la nota predominante.

Pero también una generación que vota.

Es por ello lo que los discursos políticos habrán de adaptarse a estas realidades si se quiere contar con ellos. Y me da que hablarles del valhalla socialista para dentro de alguna generación futura si empezamos a empujar todos ahora, sin tener en cuenta estos rasgos, no parece que vaya a funcionar para atraer su atención.

[tags]juventud, futuro, presente[/tags]

Esta entrada tiene 6 comentarios.

  1. Y lo peor es que es muy cierto… y que irá a más…
    En realidad, no tardaremos mucho en decidir emigrar al pueblo e intentar ser autosuficientes con una huerta y unos animalillos…tiempo…

  2. Supongo que la “filosofía del éxito” que nos han inculcado desde pequeños a nuestra generación ha calado. Se supone que nos bastábamos nosotros solitos para alcanzar ese paraíso de abundancia que se le ofrece al triunfador.

    No teníamos compañeros sino competidores a los cuales dar codazos para ascender por la escalera del éxito.

    La cultura dominante se ha esforzado en ridiculizar, romper los lazos de solidaridad entre las personas. Si necesitas algo, basta con que se lo pidas a tu amigo el banco. Él te dará el dinero para comprarte ese supercoche nuevo con el que serás más que el vecino de al lado. El vecino es tu enemigo, tu rival, con quien debes competir por aventajarle en la escala social.

    Cada vez estamos más solos. Y por lo tanto, más desamparados.

    Nos ofrecieron un paraíso artificial que cada día está un paso más lejos. Porque es evidente: si pudiéramos llegar todos al paraíso, ya no sería paraíso. El paraíso es, así ha sido desde siempre, para unos pocos elegidos. A nosotros se nos promete y sólo nos es permitido ambicionarlo, pero no conseguirlo.

    Somos el burro que acarrea piedras tratando de alcanzar una zanahoria que lleva atada con un palo a su lomo.

  3. Muy de acuerdo, Mendiguete.
    Hemos acabado con la vida en sociedad.

    Pd. El picapiedra te anda buscando. Está aprendiendo ubuntu por la vía rápida y sin red. :-)

  4. ¿Recuerdas cuando en el DNI había una casilla donde ponía “profesión”?

  5. Cuando llegué de viaje me encontré unos cuantos correos desesperados de Picapiedra. Por suerte, encontró en ti un buen mentor (¿o un salvavidas?).

    Por cierto, Javi. ¿Sabes como se dice copia de seguridad en vasco? Es que me parece que no acaba de pillar el concepto…

    Eso sí, hay que reconocer que los tiene bien puestos.

    XDDDDDD

  6. Copy Ertzaintza? ;-)

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