Asuntos personales

07 abr 2008

gato_shrek.jpgHoy, parafraseando a Rajoy, voy a hablar de lo que realmente le interesa a los ejpañoles. En este caso a una familia de ejpañoles y argentinos, la mía:

A la de tres, todos mis honrosos comentaristas que hayan pasado por la experiencia de la retirada del pañal a sus retoños, me comenten sus experiencias y sobre todo sus trucos para pasar el trance.

Oigan, que experiencia. La Ley de Murphy aplicada al control de esfínteres. Que te recomiendan cada hora u hora y media ponerla en el orinal, que yo viendo el pastel la pongo cada media hora y la niña utiliza los restantes 29 minutos para hacer, a plazos como una hipoteca, sus necesidades en todos los lugares menos el indicado.

Preparada está, que se que será la primera pregunta que harán: aguanta horas sin mojarse… se siente molesta cuando se moja, y en este caso sale la vena autodidacta del padre y se quita ella sola el pañal y lo tira a la basura, tiene suficiente madurez intelectual para ello (en esto ha salido a la madre, clarisimamente). Pide de vez en cuando ir al baño (y gusanitos y galletitas y huevos kinder, y kalle y kocholate y “kulunkios”. En esto del pedir ha salido a mi suegra). Se sienta en el trono, incluso pide libros, la muy jodía. Está un ratito, te mira y te dice “no sale ná, kaká” y se pira del baño. A los dos minutos se ha meado, se lo comentas con paciencia y dulzura y ella te mira poniendo los mismos ojos que el gato de Shrek.

Pero nada, no hay manera… 14 bragas, 14 pantalones y 14 pares de medias después, ella sigue tan pancha y los padres nos hemos venido al trabajo a descansar.

[tags]bebes, pañal[/tags]

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Esta entrada tiene 9 comentarios.

  1. Bueno, es normal que los hijos demos por el orto a los padres en este aspecto. Si todo saliese genial no sería cierto.

    Si yo te contara…

  2. Esteeee, Sonia….

    ¿Cómo que si yo contara…?. Ya estás tardando.

  3. Hummm… ¿Hace muchos días que habéis empezado?

    Aun recuerdo el primer día que quité los pañales a la peque. Había tenido un “training” de 5 días en la guardería y, según nos dijeron, había aprendido a la primera. Durante ese tiempo, en casa aún le poníamos el pañal.

    Por fin llegó el sábado. La duché, le puse un vestidito nuevo (¡qué guapa estaba la jodía!) y, libre de “paquete” me fuí a pasear con ella.

    Apenas cinco minutos más tarde estaba de nuevo en casa, volviendo a lavarla y a cambiarla. Negros nubarrones recorrían mi mente.

    Pues bien, sólo duró una semana con el pis. Incluso en la cama. Para sus cacorras fue más rápida aún.

    Así que paciencia, Javier. Aunque aun no lo sepas, estáis cerca ya de ver la luz. Y si no es así… ¡pues más paciencia aún, amigo!

  4. Comenzamos el viernes por la tarde, Bernardo.

  5. ¿Y dice que pide libros para leer? uy, qué peligro …

  6. Como se lo digo D. Mitxel. Y no sólo los pide sino que directamente los coge de su biblioteca…

  7. Yo puedo hablar poco, en eso tuve muchichichichisima suerte. Ahora, si hablamos de lo de dormir, ya es otra cosa…

    ;o)

  8. Lo siento, lo siento… es que no puedo parar de reir y sonreir…

    …y me sabe mal, porque lo hago desde la graaaaan distancia que te da el no ser madre y el no recordar si a mi hermano peque se le dió bien o mal (nos llevamos 13 años, pero lo he borrado de mi mente, no sé si por traumático o por pasar desapercibido)

    Ánimo!!!! Al menos tiene estilo la joia!!!

  9. En lo del dormir, nada que objetar, Romero. Ha salido al padre y duerme como un tronco.
    Estoy seguro que lo borramos conscientemente, Sonia. Mira que yo tengo cinco hermanos y no me acuerdo de lo que paso con ninguno!!.

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