Predicar:

De la Vega ha expuesto ante la Comisión Constitucional los objetivos para la legislatura y, entre ellos, ha citado la necesidad de “avanzar en la condición de laicidad que la Constitución” otorga al Estado

Dar trigo:

El Congreso rechaza suprimir los símbolos religiosos de las tomas de posesión

Dicen que van a promover una reforma de la ley orgánica de Libertad Religiosa. Yo casi que apuesto porque no toquen nada, porque con este laicismo tan religioso volvemos al crucifijo en las escuelas. Fijo.

[tags]laicismo, iglesia, psoe, crucifijo[/tags]

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Esta entrada tiene 5 comentarios.

  1. Es el PSOE en estado puro, decir una cosa y hacer la contraria. Así, mientras los unos quedan tranquilos, los otros siguen contentos…

  2. Bueno, por lo que he podido entender, es que en la ley no pone nada que obligue a poner el crucifijo y la Biblia en las tomas de posesión.

    Lo que pasa es que desde Zarzuela se pone un crucifijo, como también eligen el color de la alfombra o el mueble donde se jura.

    En este caso, admito que no es cosa del P$OE de cambiar la ley, pues la ley no obliga a prestar juramento ante un crucifijo, sino de la Casa Real de no incluir un detalle confesional en una ceremonia política.

    Claro que también debiera ser el gobierno el que le diera el toque de atención a Zarzuela para que guardaran el crucifijo en el cajón.

    La ley tampoco obliga a celebrar la toma de posesión con un muñequito de Elvis (los de la ventosita para el coche) y El Señor de los Anillos. Pero si un día a nuestro monarca le da por ponerlos en la mesita, tampoco es muy lógico hacer una ley que prohíba poner muñecos de Elvis y libros de aventuras.

    No es cuestión de leyes, sino de una llamada de atención del gobierno a la Casa Real para que se guarden sus creencias particulares donde les quepan.

  3. 162/000025
    A la Mesa del Congreso de los Diputados
    Al amparo de lo establecido en el Reglamento de la Cámara, el Grupo Parlamentario de Esquerra Republicana-Izquierda Unida-Iniciativa per Catalunya Verds presenta la siguiente Proposición no de Ley sobre las ceremonias de acatamiento y promesa de cargos y funciones públicas, para su debate en el Pleno.
    La toma de posesión de cargos y funciones públicas ante el crucifijo sigue señalando la asignatura pendiente de España como Estado laico y aconfesional. Un país en el que militares y policías desfilan en procesiones religiosas, donde aún quedan cruces en colegios o donde la Iglesia nombra a capellanes castrenses.
    Pero los signos religiosos no tienen base legal. El protocolo está regulado por el Real Decreto 707/1979, de 5 de abril, por el que se establece la fórmula de juramento en cargos y funciones públicas, que permite elegir entre prometer y jurar el acatamiento a lasnormas constitucionales y lealtad al Rey, aunque no hace referencia a los símbolos religiosos. Jurar implica «Afirmar o negar una cosa, poniendo por testigo a Dios, o en sí mismo, o en sus criaturas», y prometer significa «Obligarse a hacer, decir o dar algo», según el diccionario de la RAE.
    Y es precisamente esa invocación divina el argumento que esgrime un portavoz oficial del Palacio de la Zarzuela para no abordar un eventual cambio de costumbres:
    «Jurar por Dios requiere la presencia de sus símbolos. Mientras no se modifique el decreto, nosotros no alteraremos el escenario».
    No es entendible ni justificable que en un Estado aconfesional los ministros juran o prometen el acatamiento a la Constitución ante una Biblia y un crucifijo.
    Otros cargos o funciones públicas como los diputados y senadores acatan los preceptos constitucionales a comienzo de cada legislatura con una fórmula similar, y en el Parlamento no resultan visibles ni biblias ni crucifijos.
    Cabría preguntarse si un futuro ministro musulmán tendría también derecho a exigir el Corán.
    Para los defensores de la sociedad laica, imágenes como la reciente toma de posesión del Gobierno, pero también otras manifestaciones de privilegio de la religión católica, desde el Concordato hasta su financiación.
    Por todo ello se presenta la siguiente Proposición no de Ley
    «El Congreso de los Diputados insta al Gobierno a:
    1. Modificar el protocolo de las ceremonias de acatamiento y promesa o juramento de cargos y funciones públicas, incluido si fuese necesario el Real Decreto 707/1979, de 5 de abril, por el que se establece la fórmula de juramento en cargos y funciones públicas,
    para evitar todo tipo de simbología religiosa como corresponde a un Estado aconfesional.
    2. Elaborar un protocolo aconfesional para los actos y ceremonias institucionales y sus relaciones con las confesiones religiosas.»
    Palacio del Congreso de los Diputados, 23 de abril
    de 2008.—Joan Herrera Torres, Diputado.—Gaspar Llamazares Trigo, Portavoz del Grupo Parlamentario de Esquerra Republicana-Izquierda Unida-Iniciativa per Catalunya Verds.

  4. Si, esa frase ya la había leído.

    “Jurar por Dios exige la presencia de sus símbolos”.

    Primero, es falso.

    Segundo, cabría preguntarse de qué Dios. Pues habida cuenta que hay un montón, y hasta el momento ninguno ha demostrado ser el verdadero, tendríamos que llenar la mesa con cientos, miles de representaciones de divinidades que en el mundo han sido.

    Por ejemplo, hay españoles budistas. Serán menos numerosos que los católicos, pero el número de creyentes en una sociedad no implica que ese Dios sea el verdadero. A no ser que Buda sea verdadero en medio mundo y falso en otro medio.

    Bien, pues en ese caso, habríamos de poner una efigie del Gautama en la mesa. Pues es una representación de Dios. O un Corán, al lado de la Biblia.

    Porque no parece que sea misión de los poderes del Estado decir qué religión es la verdadera y cuál no lo es. Y tan español es el budista como el católico.

    Y de esta forma, iríamos acumulando estatuillas de Palas-Atenea, de Isis, de Mani, del Tlahuizcalpantecutli, banderolas tibetanas e imágenes de Krisna y Visnú.

    Todas ellas, son representaciones de Dios. ¿Cómo se atreve la Casa Real a decidir cual es el Dios verdadero, cuyos símbolos deben presidir el nombramiento de las autoridades del Estado?

    Una forma de solucionar esto sin tocar un ápice la ley sería cambiar el guión protocolario: los ministros prometerían-jurarían sus cargos delante del Rey…pero no en la Zarzuela. En vez de ir el nuevo Gobierno a casa del Rey, el Rey acudiría al Palacio de la Moncloa, sede del Gobierno, a presenciar la fórmula de acatamiento de la Constitución.

    Y eso por no preguntarnos qué tiene que decir el Monarca sobre un gobierno que ha decidido el pueblo. ¿Dar el visto bueno? Si le gusta bien y si no, también. Ya está bien la pantomima de que todo ocurre con su beneplácito. Desde formar gobierno a disolver las cámaras, hay que contar con su aprobación. No entiendo como a la mayoría no le parece indigna esa tutela.

    Al final todos son chorradas a las que obliga tener una monarquía parlamentaria y un estado aconfesional. Para no caer en el absurdo continuamente: república laica y abandonar los lastres de un pasado de servidumbre y superstición.

  5. Estamos como estamos por la cobardía del PSOE. No tira para adelante cuando se trata de la Iglesia o de la Monarquía, aunque sea tan obvio.
    Lo peor es que demos pasos hacia atrás. Y terminemos, como tú dices con el crucifijo en las escuelas, sin que este gobierno no haga nada y trague.

    Salud y República

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