Sin compasión

30 ago 2006

Era violada desde que tenía siete años. Siete.

Se quedó embarazada a los once. Once.

El violador era su padrastro. A su madre le era indiferente.

La niña y la abuela solicitaron el aborto en un país, Colombia, que acaba de despenalizar el aborto para tres supuestos: la violación, el riesgo de malformación y el grave estado de salud de la madre.

La niña de once años, Once, aborta finalmente en el hospital Simón Bolivar. Nunca recuperará la infancia.

El Vaticano, a traves de Alfonso López Trujillo, Presidente del Consejo Pontificio de la Familia (con f mayúscula) anuncia que excomulgará al equipo médico que practicó la interrupción del embarazo y les califica de malhechores. Con dos cojones.

No se conoce si ha calificado al padrastro, pero conociendo los antecedentes de la Iglesia, primero preguntará si pertenece al clero o no, concediéndosele un confortable retiro en caso de salir primera opción.

Luego se les llena la boca hablando de familia y derechos. Yo no tengo calificativos para calificar (valga la redundancia) a tanto pajero con sotana que escuda sus miserias humanas en un velo de hiprocresía y fanatismo.

Del inquisidor moral ya hablé en su día. Incalificable el prenda.

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Esta entrada tiene 8 comentarios.

  1. Es un caso excepcional que en el fondo utilizas como argumento a favor de la generalizacion del crimen que es un aborto.

  2. Lo del aborto como crimen es una opinión. Yo lo apruebo en según que casos, y por supuesto en violaciones, siempre. En cuanto al energúmeno este de Trujillo…sobran las palabras.

  3. ¿Apruebas la postura de trujillo, simio?

  4. Ufffff, ahora entiendo el comentario que dejaste en el blog de Merce… joder! Es increible que la Iglesia, con contadas excepciones, sea tan patética y ridícula… y ojo que no hablo de religión, sino de Iglesia.
    En cuanto a lo de aborto equivalente a crimen, sinceramente, quien no quiera abortar que no lo haga, nadie obliga… pero es una pena que gente como López Trujillo, el padastro de esa niña, o algunos energúmenos que rondan por ahí no sientan en su propia piel lo que ha sufrido esa niña y miles y miles de mujeres…

    Besos!!! Ya estoy de vuelta… joer!

  5. La vida es dura, unos mueren y otros viven. A mi, los supuestos que hay, no me parecen mal. Eso si, lo de la iglesia no tiene nombre… o si, pero las putas no tienen la culpa.

  6. [...] Sin compasion Escrito por manuel harazem (0) Comentarios • (0) Referencias • Permalink [...]

  7. es exagerado vamos como se puede ser tan becerro el aborto es o deberia ser un derecho natural de la mujer como se atreve la iglesia a decir que es un asesinato o antinatural`? que clase de mujer acabaria con un ser fruto de sus entrañas a no ser que fuera absolutamente necesario quien se atreve a cuestionar el peso que esta decision reporta a la madre?

  8. La Iglesia maneja una concepto de persona medieval, fundado en la ontología aristotélica. Consideran tan humano a 16 células de cigoto de sapiens como al adulto de 40 años porque creen que en el momento de la fecundación Dios insufla a la masa resultante con una mónada eternamente igual a sí misma: el alma.

    Por supuesto todo eso no son más que cuentos para niños. El concepto de persona es una de las creaciones culturales más complejas que hemos parido y también más importante como para conformarse con esas bagatelas filosóficas. Su relación con la ética, y por tanto con las normas que nos hacen ciudadanos y nos protegen en la polis de las inclemencias de la selva, es obvia, hasta el punto que hay filósofos que identifican ciudadanía con personalidad.

    Así ser humano, o ser persona, sería poseer los derechos que se nos reconocen en la polis, quedando relegado el problema a establecer qué derechos son o deberían ser esos. Los Derechos Humanos -firmados por estados, organizaciones internacionales y religiones mundiales- es el conjunto que goza de mayor reconocimiento histórico. Son un esbozo de ética laica, de solución transcultural a los problemas que universalmente surjen en la convivencia, y están definidos para los nacidos. Por supuesto, como esbozo que son del proyecto para convertirnos en una especie dotada de dignidad, puede ampliarse o limitarse su ámbito de utilidad según nos surjan nuevas cuestiones motivadas por el progreso en el conocimiento científico y su realización técnica, incluso hasta incluir a fetos o embriones. No olvidemos que la ética es la ciencia del deber ser, no del ser. Pero, y aquí está la clave, al establecer sus principios como creaciones de nuestra inteligencia para solucionar problemas prácticos, sólo con argumentos de la razón práctica se podrá justificar la necesidad o no de proteger a los embriones, si su dignidad debería ser de rango inferior a la del nacido, etc.

    En definitiva se trata de buscar la genealogía de nuestros valores y proceder a juzgarlos mediante la razón práctica en función al proyecto de humanidad que quremos desarrollar. ¿Qué papel tiene la salud, la libertad de decisión y el bienestar psicológico de la mujer adulta, o por contra la defensa de todo tipo de vida (desde la del cabello dotado con toda la carga genética de un individuo hasta la del elefante) en esa sociedad planeada? ¿Que efectos produce la limitación de esos derechos? ¿Quiénes los exigen? ¿Con qué argumentos y cuál es el ámbito de validez de las evidencias a las que apelan?

    En definitiva es un tema complejo que nos exige tener una amplia visión de conjunto al mismo tiempo que un poderoso zoom que nos descubra las aristas biológicas, históricas, sociológicas, jurídicas, políticas, psicológicas, antropológicas y morales del asunto. El alma que Santo Tomás consideró era insuflada por Dios escasos días despuésde la concepción y antes en los niños que en las niñas, no parece dar para tantas profundidades.

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