Me gusta el fútbol tanto como aborrezco el espectáculo entorno a él. Esto que a priori es una contradicción viene a decir que cada vez estoy más alejado del fútbol y de todo lo que le rodea, pero me sigue emocionando una gesta en forma de triplete o una jugada imposible. Me la pela que la guerrita del fútbol haya acabado con la firma del armisticio: yo no voy a pagar ni un euro a ninguna televisión para ver un partido de fútbol, salvo aquellos de mis impuestos que se dedican a las televisión públicas, por los cuales no decido yo.

Pero me asombra como ejercicio de fanatismo, que es de donde debe venir la palabra fan. Que se llene un estadio para ver a un iletrado decir cuenten-hasta-tres soy-muy-feliz hala-Madrid, no deja de parecerme un síntoma alarmante de una sociedad con esclerosis neuronal, que vive en una constante nebulosa de desinformación donde los medios se convierten en la parte fundamental del show, no en vano hay que pagar esa otra burbuja llamada derechos del fútbol, que cuando estalle va a ser la risa.

Ayer, las televisiones se pusieron a los pies de Florentino. El ejercicio de felación audiovisual fue aberrante, impropio, bochornoso. No por la noticia en si, sino por el despliegue de medios y recursos puestos a disposición de un espectáculo de una empresa privada. En cambio, los ciudadanos que quisimos enterarnos de que pasaba en Honduras el domingo, tuvimos que acceder por TelesurTV. Ninguna televisión española suspendió su idiota programación para retransmitir en directo un hecho histórico: como los golpistas impedían a un Presidente aterrizar en su propio país.

Ra, ra, ra…

Esta entrada tiene 9 comentarios.

  1. Javier, ni te molestes. Ante una sociedad que llora desconsolada por la muerte de un negro mientras mira para otro lado mientras otros negros se ahogan a escasos metros de “un mundo mejor” el resto es filfa.

  2. El repugnante espectáculo del dinero celebrado por rebaños de patanes.

  3. [...] más interesantes que encontramos al momento de realizar este análisis nos guiaron hasta su enfado contra los medios locales (y la sociedad española en general), que dan mayor importancia a un suceso futbolístico de [...]

  4. [...] D. Javi Moscas, con esa lengua viperina que le caracteriza, nos habla de lo "mejor del fútbol": El fanatismo. [...]

  5. Hay gente como yo que le gusta el fútbol tal cual, sin todo el negocio y la parafernalia que hay detras. Ni sy un patan, ni un fanático, ni una persona que no le interesa lo que pasa en Honduras. Lo que no aguanto es que me miren por encima del hombro generalizando

  6. Pues bienvenido al club, Carlos.

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