Pero si ya lo dice El Mendigo por ti, pues casi que mejor nos lo ahorramos:

El tema que está en el candelero es la reforma laboral. Las empresas no ganan dinero por culpa de los trabajadores, que [...] son unos vagos, y sale muy caro despedirlos. Y el soniquete es el mismo, el que reproducen los medios de comunicación, que el Estado del Bienestar engendra ineficiencia, que los derechos de los trabajadores traen paro, que los sueldos tan elevados nos van a llevar a todos a la ruina.

Todo esto lo dicen monigotes muy trajeados, repeinados y con cara de estar leyendo la Torah o cualquier otro libro sagrado. Pero nada de ello dice la ciencia económica, la que se construye con datos y se refrenda con la experiencia.

Tomando los datos, comprobamos que España es uno de los Estados [...] en los que existe más temporalidad en el empleo, luego no peca de inflexible precisamente. Que más ha destruido puestos de trabajo con esta crisis, luego no debe ser tan difícil despedir (en la mayoría de los casos, tan sencillo como no renovar contrato). Es también uno de los países con los sueldos más bajos, sólo superado en la E15 por Portugal y Grecia, precisamente los que están aún peor que nosotros. No parece que por el camino de sueldos más bajos vayamos a acercarnos a Alemania o Francia, precisamente. Es, por último, uno de los países con menor gasto en protección social, y sin embargo, tenemos tremendas tasas de paro.

Si fuera cierto que con bajos salarios, despido barato y poca protección contra el desempleo (para no inducir a los trabajadores a la vagancia) la economía española podría recuperarse, a estas alturas deberíamos ser la locomotora de Europa, y no Alemania. Porque tenemos los sueldos más bajos, la mayor inestabilidad laboral y un Estado del Bienestar raquítico. ¿Cómo es que no son España, Portugal y Grecia, países que cumplen a rajatabla el ideal liberal, los más ricos y prósperos de Europa?

[...] En la economía española tradicionalmente ha fallado algo, y no ha sido la mano de obra.[...]

[...]Porque la capacitación y la entrega (que no es echarle más horas, que es hacerlo mejor, señores esclavistas!) se tiene que retribuir adecuadamente. Pero el miserable y cortoplacista empresario medio español siempre escogerá la opción más barata, aunque una simple regla de tres (si supiera plantearla) le mostraría que no siempre lo más barato es lo más rentable.[...]

[...]El escaso tejido industrial español se debe a un histórico apego del capitalista español por los bienes inmuebles, por ganar dinero fácilmente sin romperse la cabeza[...].

[...]Generalizando pero sin querer totalizar, [...] el empresario medio español es una analfabestia con un insaciable apetito de dinero. No sólo no tiene conocimientos técnicos para comprender el funcionamiento de su empresa, sino que tampoco los tienen económicos para dirigir el negocio: los delega en profesionales, a ser posible aduladores profesionales[...]

[...]Ese es el modelo de empresa española: endeudada, mal gobernada, con nula proyección de futuro por falta de innovación. Tiene una plantilla mal retribuida, bajo la amenaza constante del despido y harta de hacer horas extras no retribuidas para ahorrarle al patrón un puesto de trabajo más. Un capital humano desmotivado, desencantado cuando no directamente hostil a la empresa. Una empresa que sólo es capaz de competir en sectores poco sofisticados, de bajo valor añadido, intensivos en una mano de obra que él consigue barata. Esta es la apuesta de los Díaz Ferrán y Adolfo Domínguez[...]

A mi sólo me queda añadir una cosa: Me parto el culo de risa cuando se habla de pactos, con mayúsculas, para salir de la crisis, como si un revoltijo de siglas sirviera para algo. No, no… Para salir de la crisis lo primero que hay que decidir es por donde se quiere salir. Si se quiere continuar a merced de las “entidades financieras” que juegan con el futuro de todos nosotros como les da la gana porque sólo somos datos contables en sus balances, y ante los cuales este gobierno se arrodilla de forma vergonzante en vez de plantarles cara y pedirles responsabilidades, o se quiere poner el empleo como eje central del discurso. Para que todo el mundo tenga derecho a un puesto de trabajo digno.

Anda que cosas tengo yo: mira que proponer que se cumpla el artículo 35 de la Constitución… Me van a llamar rojo a este paso!!.

Esta entrada tiene 3 comentarios.

  1. Me alegro que te haya gustado, Javi.

    Estaba metiendo un poco de cizaña en blogs de economía; copio un poco:

    [...]hay que poner a España a producir, y hacerlo de forma competitiva. Hasta ahora la marca “España” ha ofrecido ladrillo. Y, hemos de reconocerlo, hasta ayer la empresa había ido muy bien y nuestros ladrillos se vendían de maravilla y se cotizaban caros.

    Pero ya hemos inundado el mercado de ladrillos, y ya nadie quiere nuestro producto. Así que la empresa “España” tendrá que reconvertirse hacia otro sector de actividad. Tendremos que ofrecer al mundo otra cosa, a ser posible otra cosa que al mundo le interese, y ofrecerla en mejor precio/condiciones que el resto…porque tenemos que pagar con ello lo que recibimos del exterior (que no es poco, la mitad de la energía primaria, materias primas, financiación…). Es decir, reequilibrar la balanza comercial (somos el segundo país en términos absolutos por déficit de balanza comercial absoluto, sólo por detrás de EEUU, y relativo, sólo por detrás de Grecia, es decir, somos un pobre que se cree rico y vive por encima de sus posibilidades).

    Y, también a ser posible, sería bueno que diversificásemos nuestra oferta y produjésemos todo un abanico de productos, para que nunca más vuelva a pasar lo de apostar todas las cartas en un mismo sector productivo.

    El problema es que esa reconversión necesita:
    a) ideas
    b) una cantidad ingente de capital.

    Y al empresariado español le falta, en general, formación e ideas. La empresa española sigue ofreciendo productos y servicios de bajo valor agregado, compitiendo con los países del tercer mundo en mano de obra barata.

    Y el capital, lo tenemos enterrado o metamorfoseado como barro cocido, activo sumamente ilíquido, más en estas circunstancias, y que cada día que pasa pierde más su valor.

    Así que, que sea la iniciativa privada. Y si ésta no puede o no sabe, que sea la pública. Como si viene el diablo a crear empresas, eso ya importa poco, pero hay que poner al país a producir. El Estado está estimulando la creación de empresas. Pero si estas no surgen, habrá de construirlas él mismo. Mejor emplear el dinero en crear puestos de trabajo, que no en pagar a los desempleados y sentarse a esperar que la iniciativa privada le de por arrancar.

    No es tan utópico ni tan nuevo. El Estado ya tiene otras empresas y algunas de ellas funcionan muy bien (REE, de capital mixto) y otras están empezando a salir al exterior (RENFE, para gestionar las líneas de alta velocidad en Brasil o Arabia Saudí).

    Al menos es una alternativa. Sentarse a esperar, NO es una alternativa, es el camino a la bancarrota como país si el motor privado no arranca a tiempo. Y si arranca, y además hay otras empresas con capital público, pues mejor que mejor, que compitan en la arena.

    Yo entiendo que la religión liberal (digo religión por lo indemostrado de sus axiomas) considere como tabú que el Estado entre como actor en la vida productiva, porque así el campo queda en exclusiva para que se enriquezcan los empresarios. Pero ya va siendo hora de dejar los tabúes un poco de lado y pensar en términos de país y no de intereses personales. Hay que crear un tejido productivo y poner el país a trabajar YA, porque mañana no tendremos dinero para ello.

    Un 20% de paro es una losa que tenemos al cuello y cada vez nos va a hundir más.
    +
    Respecto al pacto de Estado, es un mero recurso electoral. Si se juntan dos que no tienen ni idea de solucionarlo, juntos ofrecerán las mismas alternativas: cero.

    Podemos seguir estimulando la economía e inmolando conquistas sociales en el altar de Molok-Patronal, y sentarnos a esperar que Molok sacie su sed y comience a crear empleo… (visión que comparten Zapatero y Raxoi, porque el credo liberal prohíbe al Estado ser un actor económico).

    …o podemos gastar el dinero del Estado en crear empleo directamente.
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  2. ¿Es buen momento para recordar que Zapatero rebajó los impuestos a los banqueros del 43% al 18% en diciembre de 2008, CON RETROACTIVIDAD DE ENERO? ¿Cómo puede haber quien piense que este tío mira más por los trabajadores que por los poderosos?

    ¿Es buen momento para recordar que dentro de menos de medio año va a subir el IVA dos puntos, cuando hasta ahora, el porcentaje era suficiente para que cualquier gobierno se desenvolviera, cuando han reiterado por activa y por pasiva que no se iban a subir los impuestos de ninguna de las maneras?

    ¿Es buen momento para recordarle que ocultó “electoralmente” la crisis, pero que ni reconociéndola ha hecho nada para frenarla (nada útil, se entiende; sentarse en el sofá y hablar con la voz ahuecada, quizás para él sea un gran modo de afrontar la crisis, pero para el resto solo son las mismas memeces de siempre que engañan sólo a los torpes que se dejan o se quieren engañar)?

    Con estas preguntas lo único que quiero plantear es dicho de otra manera ¿podemos fiarnos de alguien que no tiene palabra? ¿podemos confiar en la reactivación de la economía en un fulano que es un monumento al engaño?
    El descontento de la gente en épocas de crisis no está sólo en lo cretino del empresario que lo contrata, que también; sino en no tener ningún cretino como jefe en el que poder ciscarse.

    Y lo que ocurre en épocas de crisis es que entre tener un negrero que me paga y estar en mi casa molestando, prefiero aceptar las condiciones del negrero, pero trabajar. Y la culpa de que existan esas condiciones leoninas se reparte entre varios en distintos grados:
    Por un lado del negrero, del empresario, que siempre quiere ganar más (coño, como todos; incluido el trabajador). Digamos en grado 9 del 1 al 10.
    Por otro lado, del trabajador en paro que acepta las condiciones, pero por un lado lo hace porque si quiere comer, tiene que trabajar. Si hubiera una bonanza económica estupenda y no hubiera paro, nadie aceptaría esas condiciones. Se aceptan porque se quiere, pero se quiere porque uno se ve forzado a ello. Grado 4.

    Por otro lado, los sindicatos, pagados por todos, que no sirven en la práctica para nada, salvo para tener poder mediático, que en contadas ocasiones usan para favorecer a quienes están jodidos. Grado 8 de culpabilidad (y le pongo tanto grado de responsabilidad por la importancia que ellos se dan, o por la que podrían tener, no por la que tienen realmente). Sí, sirven para poner unos mínimos en los convenios, que son tan leoninos que dan vergüenza.

    Por último, del Estado, porque los sindicatos no tienen porqué representarme (de hecho sólo dicen que me representan para arrogarse más poder mediático, no para ayudarme), pero la legislación debería protegerme contra los negreros, la justicia debería ampararme contra los negreros y el gobierno debería velar por el no surgimiento de negreros. Grado 10.

    A lo que quiero llegar es que la reforma que nos ponga este tío (que será un desastre, como todo lo que toca), podrá llegar a crear puestos de trabajo precarios, pero aunque esa precariedad tiene muchos padres, el que tiene la llave que la permite entrar es ZP.

    Bueno, perdón por el tocho.

  3. Yo quitaría responsabilidad a los empresarios, pues es su función el explotar al obrero para sacar más dinero, y le daría mucha más responsabilidad al Estado, 20 sobre 10, por permitirles que incumplen las leyes de forma sistemática.

    Y, desde luego, responsabilidad a los esclavos que no se imaginan una vida sin cadenas. Sin la libertad de pensar, ninguna otra es posible.
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